MARTÍN GUZMÁN, LA FRUTILLA DE LA TORTA

MARTÍN GUZMÁN, LA FRUTILLA DE LA TORTA

La apelación del título salió casi por default. Uno pensaba en citas de Friedrich Nietzche, de Carl Jung, Soren Kierkegaad, Carlos Marx o Albert Eistein, un toque muy cultoroso. Pero lo que más se acerca al futuro económico y político más inmediato es la disputa por el timón de la Economía. Después de entregar a Matías Kulfas y de sufrir otras bajas de su gabinete original, Alberto Fernández se refugia en el paraguas de Guzmán y el acuerdo con el FMI.

Esta semana pondrá a prueba el volumen del apoyo político de los Estados Unidos para sortear el casi previsible waiver (perdón) que deberá pedir la Argentina. Como dijimos hace dos meses, no se podrán cumplir las metas de acumulación de reservas, déficit fiscal y emisión monetaria. Y pende de un hilo la política de financiar el gasto con deuda en moneda local. Llega la época de vencimientos con el próximo gobierno -puede ser éste o de otro signo político- pero el reperfilamiento (neologismo inventado por la administración de Mauricio Macri) es casi inevitable. El país no tiene capacidad de repago y el roll over es un riesgo.

Las cifras indican que no se llega de ninguna manera. Por ejemplo, el BCRA debería comprar unos US$200 millones diarios para cumplir con el Fondo; la emisión llega casi al 50% de lo autorizado por el organismo y el resultado fiscal es víctima de los subsidios a la energía y los renovados planes de asistencia social. Sumando el impacto de los cambios en ganancias y la decisión de los productores de no desprenderse de sus granos (con el doble impacto impositivo y de acumulación de reservas), el futuro inmediato también queda tapado por la niebla. Ni siquiera el meneado, e impredecible, impuesto a la renta extraordinaria dejaría fondos como para equilibrar las cuentas públicas.

La propia Cecilia Moreau, ladera de Máximo Kirchner y que llegó a Diputados por la fuerza política de Sergio Massa, lo dijo con todas las letras: Guzmán debió renunciar después del acuerdo con el FMI. Desafío a los lectores inteligentes a buscar en qué Bolsillo se anticipó este pedido de la hija de Federico Moreau y ex pareja de Leandro Santoro (chisme para desacartonar la economía).

Pero es difícil dejar los laureles del evidente éxito del Ministro, y el auto con chofer, secretarias, telefónos sin cargo y otros beneficios del cargo.

La expulsión de Matías Kulfas del gobierno no se debe a sus potenciales errores de gestión, que seguramente tuvo. Sino a su libro “Los tres kirchnerismos”, donde describe los desaguisados económicos de la segunda prisidencia de Cristina Kirchner. Nunca lo indultaron por ese acto de honestidad intelectual. Solamente por eso merecería todo el respeto posible.

Ahora, vamos a intentar otra explicación sobre el nombramiento de Daniel Scioli en lugar de Kulfas. Exhibe mejor que casi nada la debilidad endógena del Alberto Fernández. Sin comparaciones técnicas o de capacitación posibles, Scioli es un hombre con una notoria capacidad para el “sí” fácil. Sobre todo los que le llegan desde los despachos de la Vicepresidenta. No es su experiencia para tratar con Cristina el motivo de su nombramiento, sino su resiliencia política para los destratos que recibió desde 2003 a la fecha. Pero bueno, eso le valió ser vicepresidente, gobernador de Buenos Aires, candidato a Presidente y diputado nacional (entró casi de casualidad). Pero, hombre con experiencia marinera, otea el horizonte esperando los cambios de vientos que lo favorezcan. A él, sobre todo.

A pesar de sus declaraciones iniciales, sería previsible armar una nueva caja para La Cámpora y sus seguidores. En el seno de Desarrollo Productivo hay varios proyectos con fondos multinacionales ya asignados. Pero, más allá de estas sospechas de baja estofa, es casi divertido leer la carta que publicó Enarsa en respuesta a la demoledora renuncia de Kulfas. “Su gestión se despidió con una caída del consumo familiar”, dicen, replicando el argumento de comentar los eventos que suceden en el gobierno del que forman parte. Sin recordar que gente de La Campora fue la responsable de precios y consumo a través de Paula Español y Roberto Feletti, hasta hace pocos días. Si alguien cree que Scioli tendrá libertad para nombrar colaboradores y etc’s., está mirando otro canal.

Por eso Guzmán va quedando reducido a ese pedacito cilíndrico de la torta (del poder en este caso), el que queda después de repartir las porciones (algo de imaginación nunca viene mal). Su falta de resultados o un éxito más acotado de lo previsto lo deja en el filo de la cornisa o a un bocado que lo despida del Gobierno.

Oscar Martínez (Clarín Bolsillo)

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