La leyenda de Gun y Yun y la gran Inundación

La leyenda de Gun y Yun y la gran Inundación

La cultura China, al igual que otras muchas de gran antigüedad, poseen leyendas que nos hablan de una gran inundación a nivel universal. Originalmente se consideraba que la Tierra era plana mientras que el Cielo era esférico, siendo sujetado el segundo por cuatro pilares que permitían el equilibrio y funcionamiento de ambos mundos. En base a esto existe una leyenda que nos habla de Gun, el héroe que robó la tierra, y su descendencia.

Dice la leyenda que hubo una vez una gran guerra en los Cielos entre el dios del agua Gong Gong y el dios del fuego Zhuan Xu, siendo el primero derrotado y en su rabia dándole un poderoso cabezazo a una montaña el cual llegó a derribarla. Pero esta montaña era una de los cuatro pilares que sostenían el cielo, lo que provocó una inclinación tal de este que afectó a las aguas del mundo. Ello condujo a una inundación que anegó toda la tierra conocida y provocó graves problemas para la subsistencia humana.

Viendo esto el emperador Yao ordenó a Gun intentar parar los efectos de la gran inundación, para lo que le quitó al dios del Cielo el secreto del xirang (suelo sagrado que crecía y se multiplicaba por sí mismo). Gun usó dicho poder para crear en los terrenos inundados embalses, gracias a que la tierra crecía a la misma velocidad que el agua hasta el punto de bloquear su paso. Pero el dios del Cielo reclamó el xirang y ordenó al dios Zhu Rong recuperarlo. Gun recogió todo el terreno que había creado (con lo que las aguas volvieron a anegar las áreas antes salvadas) y lo escondió. Tras casi una década intentando sin éxito parar a inundación con este método, y con la llegada de un nnuevo emperador, Gun fue encarcelado en el monte Yu Shan y finalmente fue ejecutado.

Sin embargo, tras tres años su cuerpo permanecía incorrupto, algo que provocó que Zhu Rong le abriera un tajo en el vientre para ver qué ocurría. De allí surgió Yun, hijo de Gun. A él se le asignó también el mismo deber que a su padre, pero en su caso acabó comprendiendo que no bastaba con parar las aguas: generó con la ayuda de varios seres celestiales canales que permitieron drenar las aguas y tras trece años (en los cuales no visitó su casa por el miedo a perder la concentración) logró lo que su padre no había podido.

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