UMIÑA, LA DIOSA MANTEÑA

UMIÑA, LA DIOSA MANTEÑA

Umiña era la hija de una sacerdotisa y un sabio cacique de la región de Manta, en la costa de Ecuador. La joven era muy reconocida en su pueblo por tener unos ojos verdes color esmeralda, nada comunes entre los nativos del lugar.

Por desgracia, Umiña presenció con esos mismos ojos el asesinato de su madre y, al cabo de poco tiempo después, como su padre moría en condiciones un tanto extrañas. La fortuna no mejoró, puesto que Umiña acabó siendo también asesinada cruelmente poco después, contando la historia que fue por orden de su madrastra, una bruja que extrajo su corazón y que se cree que estuvo implicada en la muerte de su padre.

La leyenda dice que el corazón de Umiña se transformó en una hermosa y gran esmeralda roja y que, al enterarse el pueblo de este milagro, todos los habitantes del mismo se fueron ahí a venerar la piedra y construir templos en su honor. Dicen que quienes tocaban la gema veían con gozo y esperanza como todas sus dolencias sanaban.

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