EL PARNASO NO ES GRATUITO

EL PARNASO NO ES GRATUITO

Yo estaba de pie en la cola

para entrar en el Parnaso,

y a punto de dar el paso

oí en la taquilla un “Hola”.

Una boletera sola

se hallaba ahí en el garito,

me frenó en tono inaudito:

—¿Vos sos el tal Rubén Sada?

¡Aquí pagarás entrada!

El parnaso no es gratuito.

Yo saqué mi monedero

y pregunté: —¿Cuánto cuesta?

Ella dijo su respuesta:

—Acá no sirve el dinero.

—Pero yo ingresar quiero…

(Insistí al ver el distrito) …

—La poesía palpito

y ¡me lo merezco yo!…

La taquillera espetó:

—El parnaso no es gratuito.

—La entrada se paga en penas

y en mil lágrimas de amor,

si has de entrar, que tu dolor

se haga latido en tus venas.

Sé que tienes letras buenas

pero no alcanza lo escrito,

falta a tu garganta el grito

sin palabra ambigua o vaga…

¡Sufre y que sangre tu llaga!

El parnaso no es gratuito.

—Tendrán que aguantar tus versos

una avalancha de críticas

por regañar de políticas

y de acólitos perversos.

Si en el barro están inmersos

de crudeza y sin más mito,

no has de hablar solo bonito

sino, con honestidad,

y recibirás frialdad:

El parnaso no es gratuito.

—Y perderás amistades

por esgrimir la verdad,

cuando falsa es la amistad

y se basa en nimiedades.

Se te apartarán cofrades

vendidos a un sobrecito,

y te quedarás solito

cual profeta en un desierto,

preferirás estar muerto:

El parnaso no es gratuito.

Cuando el costo comprendí

me negué a pagar el precio,

tal vez digan que soy necio

o mi vida es baladí.

Me fui rápido de allí

y a mi sueño le di aplazo,

solté a la musa del brazo,

dimití a su cofradía…

¡Déjenme con mi porfía,

pues no es gratis el Parnaso!

© Rubén Sada. 7/08/2021.

Taller Literario “Almafuerte”

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