LA LARGA SEPARACIÓN DE LOS AMANTES

El gobierno holandés acabaría por interponerse en la vida de la pareja y Cornelis Calkoen fue llamado a la Corte en Países Bajos para recibir el encargo del puesto de embajador en Francia, algo que suponía vivir alejado para siempre de su amor. Él rechazó el puesto y pidió ser reintegrado en la sede diplomática turca, petición que fue aceptada parcialmente bajo la condición de servir en un puesto diplomático temporal en Polonia. Cornelis vio cómo su estancia en Polonia, a priori corta, se prolongaba por años sin que pudiera regresar junto a su amada y pacientemente espero hasta que en 1761 fue asignado de nuevo a Estambul.

Habían transcurrido 17 años desde su separación, pero ambos mantenían vivo su amor, de hecho, Cornelis no se había casado, ni tenido hijo como prueba de fidelidad ante la «Rosa Blanca».

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