ARGENTINA BUSCA SU PROPIA PUERTA PARA LA ANTÁRTIDA

ARGENTINA BUSCA SU PROPIA PUERTA PARA LA ANTÁRTIDA

Se retomará el proyecto del Polo Logístico Antártico argentino que se construirá en Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego, Antártida e islas del Atlántico Sur, en la actual base naval, que pretende competir con las Islas Malvinas y el complejo chileno de Punta Arenas, como puerta de entrada a la Antártida, con el objetivo de avanzar en el control de los espacios marítimos jurisdiccionales y convertir a la estación en una escala en la ruta marítima al continente blanco, aprovechando su estratégica ubicación geográfica para abastecer a las bases antárticas nacionales de forma rápida y eficiente.

Se trata de uno de los proyectos militares más ambiciosos de los últimos años, basado en una estrategia geopolítica que se espera que comience a funcionar en algún momento y que incluye el relanzamiento de la Base Antártica Petrel en el continente antártico.

Si bien se llegó a la determinación de posicionar la nueva Base Naval Integrada en Ushuaia, se decidió ubicarla en una nueva zona, lo que implicaría una relocalización de la actual Base Naval.

La nueva base se ubicará en las inmediaciones del aeropuerto de Ushuaia con el objetivo de contar en una misma zona tanto instalaciones navales como aéreas.

La definición del espacio donde va a ser construida la base militar implicó negociaciones entre el Ministerio de Defensa y autoridades de la ciudad austral.

Por otro lado, el planeamiento de la ubicación formó parte de la primera etapa de desarrollo del proyecto, que también contó con la ejecución de distintos análisis para determinar el impacto ambiental y el diseño de la base donde se contempla un muelle, galpones y todas las instalaciones que materializarán a la Base Naval Integrada.

La primera etapa se encuentra finalizada con éxito, y se espera avanzar con la segunda etapa del proyecto, que implica publicar una licitación pública y seleccionar a los posibles contratistas.

En cuanto al diseño de planificación, se destacó que el primer tramo comprendería el traslado de la Base Naval Ushuaia a un predio en la península de la ciudad, específicamente donde se localizaba la anterior estación aérea y se construirá un muelle y viviendas para el personal naval, así como una planta de tratamiento de efluentes, entre otras obras.

El gobierno argentino le asigna una importancia geopolítica al proyecto, dado el impulso que tomaría una base de aprovisionamiento en “las puertas” de la Antártida, en momentos en que Chile también apuesta a una mayor presencia naval, con el respaldo de una base logística en Punta Arenas.

Al aprovisionamiento de los barcos que llegarían al Polo Logístico se incluirían en el proyecto otros servicios, como la gestión del retiro de los residuos, que no pueden mantenerse en las bases antárticas.

El Tratado Antártico prohíbe fortalecer la presencia militar en la Antártida y solo permite avanzar con iniciativas que tiendan al desarrollo de la investigación científica y las operaciones de apoyo logístico.

El creciente tráfico marítimo en la zona reaviva el interés por contar con una base de aprovisionamiento propio, con servicios a otros países.

En el ministro de Defensa, se ha creado una Unidad de Seguimiento del proyecto de la Base Ushuaia, que demandará una inversión inicial de unos 140 millones de dólares, que será una estación estratégica de abastecimiento desde Tierra del Fuego, y junto con la Base Antártica Petrel se convertirá en un centro estratégico para ratificar la presencia de Argentina en el Atlántico sur.

El proyecto será financiado íntegramente por la Argentina ya que el país no puede estar atado a un Estado extranjero en el desarrollo de una base militar con proyección estratégica y de futuro, será un acto de equilibrio supremo entre la presencia de Estados Unidos, y los ofrecimientos de Rusia y China en el Atlántico Sur.Los fondos para el proyecto provendrán del Fondo de Defensa, creado por ley y que contempla un 0,5% de ciertos fondos de ingresos del presupuesto nacional anual, que el año pasado año representaron unos 350 millones de dólares. El porcentaje aumentará gradualmente hasta el 0,8% en 2023.

El proyecto incluye un muelle de 150 metros con instalaciones de atraque tanto para buques militares como civiles, incluidos cruceros.

Está previsto que las obras comiencen el próximo mes de marzo y que a finales de 2022 estén operativas. La mayor parte del personal será de la Armada Argentina.

La otra pata del proyecto es el relanzamiento de la Base Petrel en la Antártida como enlace entre Tierra del Fuego y el continente helado.

En invierno, la base cuenta con una veintena de personas, pero se dispara hasta casi un centenar en verano con científicos y personal militar.

La modernización y ampliación de Petrel ya ha comenzado.

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