Leyenda de Nuestra Señora de la Soledad y la Mula

Según esta leyenda de Oaxaca, un mulero viajaba a Guatemala desde las calles de Oaxaca; corría el año 1620. Aunque llevaba varias mulas, el hombre se percató que había una más, con un gran cargamento, que no sabía de quién ni de dónde era.

Cuando las mulas y el mulero llegaron a la Ermita de San Sebastián (Chiapas), la mula misteriosa cayó al suelo de lo cansada que estaba. Como el mulero no sabía nada de la mula, y no quería meterse en problemas, llamó a la policía, quienes abrieron el paquete que el animal cargaba.

Entonces se extrañaron cuando descubrieron que la mula cargaba con un crucifijo, una imagen de la Virgen de la Soledad y un letrero con la frase “La Virgen de la Cruz”. Se dice que, tras enterarse del suceso, el obispo Bartolomé Bojórqueza decidió comenzar a construir un santuario en honor a la Virgen.

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