LA PUNA EN LA LUCHA POR LA INDEPENDENCIA

En el capítulo IV del libro “Jujuy en la gesta por la Independencia. 1810-1825”, Luis Alberto Grenni, al referirse a los sucesos registrados en la Puna Jujeña entre 1816 y 1817, escribe:

La guerra que se desarrolla en la Puna Jujeña entre 1816 y 1817 tuvo instancias

dramáticas y despiadadas donde el heroísmo de los puneños alcanzó límites que van

más allá de lo conmensurable. En pleno Congreso de Tucumán, sin el auxilio, ni el

mínimo apoyo de las provincias, las fuerzas gauchas a cargo del Coronel Graduado del

Ejército de las Provincias Unidas, Juan José Feliciano Fernández Campero, secundado

por el Teniente Coronel Juan José Quesada (desertor de las fuerzas de Rondeau), Juan

Antonio Rojas, Gregorio López, Diego Cala y como adjunto enviado por Güemes a cargo

de 500 Infernales, su comandante Bonifacio Ruiz de los Llanos, eran quienes debían

enfrentar a las poderosas fuerzas del ejército español, bajo la orden de contener y

repeler la nueva invasión realista, la más grande y numerosa que haya podido

organizar la corona con nuevas y renovadas tropas traídas desde España con sus más

aguerridos cuerpos de elite, orgullosos vencedores de Napoleón y veteranos de las

guerras europeas. Fue la invasión más importante y esta era decisiva para el destino de

la revolución.

Con anterioridad y a pedido de Rondeau, el Director Supremo Álvarez Thomas, había

enviado a cargo de Domingo French tropas de refuerzo a su campaña, las que solo

llegaron hasta Tucumán donde se estacionaron, deteniendo su marcha “por asuntos

que entorpecen la avanzada”. ¿Qué asuntos? ¿Neutralizar la acción de Güemes y sus

milicias? ¿Tenía Buenos Aires temor a que pudiera desarrollarse el Congreso en

Tucumán, cuando estaba denunciando el advenimiento de Fernando VII?

En noviembre de 1815, Joaquín de la Pezuela había derrotado a Rondeau en Sipe Sipe,

recuperando el Alto Perú y por su victoria fue designado en reemplazo de Abascal,

Virrey del Perú, asumiendo al cargo el 7 de julio de 1816 presumiendo la titularidad

del virreinato del Río de la Plata una vez tomado Buenos Aires. Para asumir deja en

forma provisoria al general Juan Ramírez Orozco al mando del ejército realista del Alto

Perú, hasta la llegada de su titular el mariscal José de La Serna, quien había partido de

Cádiz en mayo de 1816 para llegar el 7 de setiembre del mismo año a América con

orden de la corona de recuperar el virreinato del Río de la Plata y posesionarse en

Buenos Aires, acción que programa concluir en mayo de 1817.

En 1816 Campero fue designado como Delegado del Departamento de Chichas al

Congreso de Tucumán, al cual no pudo asistir por estar empeñado en una lucha sin

cuartel el territorio puneño, ya que Olañeta se había retirado de San Salvador de Jujuy,

por la acción de los gauchos, en la que Campero tendrá activa participación con la que

lo había obligado a replegarse hasta Yavi, sufriendo un permanente hostigamiento;

desde allí Olañeta organizará incursiones a Humahuaca y Casabindo, inclusive sobre el

valle del Bermejo bajando por Santa Victoria.

Para neutralizar sus acciones, Güemes había dispuesto ubicar en Tarija al Comandante

Uriondo y a Campero en la Comandancia de la Puna para lo cual este, se instala en Abra

Pampa, donde es atacado por la vanguardia de Olañeta, a quien pone en fuga. En este

momento asume el mando del ejército realista de La Serna; días antes, en agosto de

1816, Belgrano toma el mando del ejército patrio estacionado en Tucumán con

instrucciones del gobierno central de no avanzar hacia el norte. Pezuela como virrey en

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20 años difundiendo la más original y la menos conocida gesta emancipadora de América

Gloria y honor a los forjadores y sostenedores de la Independencia el Perú, se dispone sostener

la marcha de La Serna con todo el potencial bélico de su virreinato.

Campero contaba en su comandancia con 60 hombres armados, más el cuerpo de

Bonifacio Ruiz de los Llanos, cuyas tropas eran la de los Dragones Infernales. A lo largo

de esta guerra el marqués había agotado su cuantiosa fortuna implementando las

fábricas de pólvora y armas conque alimentaba a las milicias gauchas, como así la paga

y vestimenta de sus soldados y oficiales; sin ningún auxilio del Gobierno Central, que

debería haberlo asistido, sobre todo cuando estas acciones se desarrollaban en función

de la patria en peligro. Campero era Coronel Graduado del ejército de las Provincias

Unidas, cargo obtenido por sus méritos y servicios en junio de 1814, dado por el

Director Supremo de las Provincias Unidas, Gervasio Antonio de Posadas y ascendido,

al año siguiente, por José María de Alvear a Coronel Mayor Graduado y en mérito a su

actuación en la Puna (la reconquista de Jujuy y la de puesto del Marqués). En dos años,

hubo más de 42 combates, todos ellos con violentos enfrentamientos en ese territorio

desolado y dramático para la subsistencia, donde fueron mermando sus medios y

provisiones al punto que era auxiliado con las reservas de Arias y Álvarez Prado, con

quienes compartía la responsabilidad de la guerra sobre esta problematizada área y

ante el total desentendimiento del resto de las provincias y del ejército regular,

inactivo en Tucumán. Replegado Campero de su cuartel en Casabindo hasta el Moreno,

sostuvo en mayo, en Orosas, a las partidas españolas, en agosto en Huacalera, el 15 de

setiembre en Colpayo y el 19 de setiembre en Tilcara; luego con el enemigo en retiro,

los combates en Cangrejos y el Moreno.

Luego de comentar algunos aspectos relacionados con el triunfo de Colpayo y el registrado en Santa Victoria, donde los Infernales derrotaron a los Angélicos, Grenni expresa que ambas derrotas demostraron a La Serna que atravesar la Puna y avanzar hacia la ciudad de Jujuy sería muy disputado y que Campero era el principal enemigo a vencer para cumplir con el objetivo por el cual La Serna había sido enviado a América. Luego de algunos enfrentamientos registrados en Santa Victoria y en Miraflores, se produce la denominada Acción de Yavi, el 15 de noviembre de 1816.

Para abordar la Acción de Yavi se recurre a los documentos de la época, compendiados en “El Clamor de la Puna” en sus cuatro ediciones.Boletín Güemesiano Digital Escribe: Luis Alberto Grenni

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