EL NIÑO DE LA MANO NEGRA

Cuenta la historia sobre un niño de familia adinerada de nombre Toribio de Castro Grijuela, a quien le faltaba la mano derecha de nacimiento.

La familia era muy religiosa; le tenían especial devoción a la Virgen de Soto a la cual le pedían muchos milagros. Gracias a la crianza cristiana, Toribio creció con un corazón muy bondadoso y altruista. Le gustaba ayudar a las personas pobres y necesitadas.

Un día una anciana pidió comida al niño, él la atendió con mucha alegría, como siempre lo hacía. Ella le dio un regalo a Toribio. A la mañana siguiente el chico despertó emocionado, pues tenía la mano derecha, pero de color negro.

Se dice que Toribio tuvo su momento heroico enfrentándose con los piratas en 1587, derrotando al famoso Cavendish y a sus hombres. Según cuentan, al exhumar el cadáver de Toribio después de años de su fallecimiento, su mano negra no mostraba rasgos de descomposición.

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