Día de la Industria

El 2 de septiembre se celebra el “Día de la Industria” en la República Argentina. En realidad, hace ya algunos años, no hay mucho por “celebrar”. Todo lo contrario, es para llorar la situación.

Históricamente se recuerda el primer embarque con manufacturas realizado en 1587 con destino a Brasil. Ese que saliera desde el puerto de Buenos Aires en la carabela San Antonio y que tuviera como responsable al Obispo Francisco de Victoria. Según algunos historiadores transportaban tejidos y sacos de harina trasladados desde Santiago del Estero.

Pasaron 300 años

En 1887 un senador nacional decidió conformar en una asamblea de 900 personas, la Unión Industrial Argentina. Se trataba de Antonio Cambaceres quien realizó el primer censo nacional que arrojó 400 empresas (casi todas pequeñas) y once mil trabajadores. “La industria es una actividad cuyo propósito es transformar las materias primas en productos elaborados, semielaborados o súper elaborados”.

Hoy la UIA habla de “potencial” a los activos productivos. En realidad, o no se ve lo que sucede en el País o la realidad les pasa por el costado.

Según IProfesional “El impacto de la pandemia y de la cuarentena adoptada para contener el coronavirus golpearon con fuerza a una economía argentina que es sumamente frágil hace décadas. El desplome del PBI de 9,9% en 2020, las limitaciones fiscales para la asistencia a las actividades restringidas y la aceleración inflacionaria desde el fin del aislamiento desembocaron en una fuerte caída de la cantidad de empresas, de puestos de trabajo y de la masa salarial en términos reales.  De acuerdo con el Boletín de Seguridad Social publicado por AFIP, en marzo 519.879 empleadores aportaron al sistema previsional (SIPA), casi 21.500 menos que en febrero de 2020, último mes previo a la llegada de la pandemia. Contra marzo de 2020, la comparación interanual arroja una caída levemente menor, de poco más de 19.000.

Esta baja en la cantidad de empleadores se reflejó también en una caída de la cantidad de trabajadores y, principalmente, en la masa salarial”. Una medición oficial asegura que por la pandemia la pobreza alcanzó a casi el 50% de la población.

La UIB no emitió opinión a este medio, ni se conoció ningún saludo. Evidentemente estará en crisis como todo el sector.

En nuestra ciudad

A principio de los años ’70 Berazategui florecía como un importante polo industrial, lamentablemente el golpe de Estado generó la desindustrialización que fue dando su golpe mortal en la década democrática de los ’90 con el peronismo de Carlos Saúl Menem, acompañada por los gobiernos locales. Así creció la desocupación, al desintegrarse las grandes industrias, a las que no supieron detener. SNIAFA SACIF, RAB, MALTERIA, PARAFINA DEL PLATA, SAFRAR se fueron cerrando y dejando el tendal de desocupados. Hace poco partió DUCILO (emblemática empresa instalada en 1936). Aguanta (y ahora le va bien, aunque con la décima parte de los trabajadores de antaño) RIGOLLEAU, siendo ésta, actualmente, una empresa anodina con la sociedad. Zucamor otra de las que subsiste y la que más empeño le pone,

REGINALD LEE, planta embotelladora de Coca–Cola en Argentina.

Luego de la crisis del 2001 y los famosos cinco presidentes, Berazategui se encaminó al Plan de Parques Industriales que le dio un impulso notable a partir del apoyo político local de Juan José Mussi. Pero la pandemia, atrasó todo, volvió la desocupación, aunque en este distrito se sufrió mucho menos que en otros. Las PyMES aguantaron lo que pudieron, pero muchas cerraron, a pesar de la eximición de tasas.

Conclusión

“El índice de la pobreza multidimensional, que mide otros aspectos como vivienda, empleo o salud, alcanzó el 49,6% de los habitantes a fines de 2020, lo que equivale a unos 22,7 millones de personas”, informe del Consejo de Coordinación de Políticas Sociales. Está todo dicho.

Lic. Jorge A. Leal

ECONOMÍA CIRCULAR EN BERAZATEGUI DE LA MANO DE “BERA RECICLA”, EL PROGRAMA QUE APOYA COCA-COLA REGINALD LEE

En el Centro de Acopio Nº 1 del partido de Berazategui cada mañana 45 personas –en su mayoría mujeres– reciben, procesan y venden los residuos sólidos que separan en sus hogares los vecinos de la zona. Ubicado en el barrio conocido como Río Encantado, el espacio es uno de los dos lugares dispuestos por el Municipio para darle forma a “Bera Recicla”, su programa de recolección de residuos secos que comenzó hace cinco años y no para de crecer: inicialmente procesaba una tonelada de materiales por semana, y hoy ya supera las 120.

Ocurre que lo que empezó como una prueba piloto en el barrio, luego se fue extendiendo y hoy ya cuenta con 44 ecopuntos distribuidos en clubes infantiles, centros de jubilados y sociedades de fomento. Para poder satisfacer una demanda cada vez mayor, se abrió un segundo centro de acopio, esta vez en San José y San Mauro. En total trabajan en el programa alrededor de 220 personas, y beneficia a unas 350 de manera indirecta.

Con la entrega de bolsas para reciclables y con una campaña de difusión sobre el programa de reciclaje para los vecinos del municipio en puntos de venta seleccionados, “Bera Recicla” cuenta con el apoyo de Coca-Cola Reginald Lee, la socia embotelladora de Coca-Cola Argentina que opera en esa localidad. Es una de sus maneras de contribuir con Un Mundo sin Residuos, el compromiso global de Coca-Cola, con la que se comprometió a recolectar y reciclar el equivalente al 100% de los envases que pone en el mercado para 2030. A partir del programa municipal, todos los envases de PET que se recuperan –alrededor de 30 toneladas semanales– pueden reconvertirse en nuevas botellas. “Para nosotros es un orgullo trabajar codo a codo con el Sistema Coca-Cola de manera limpia, honesta y muy bien coordinada”, concluye Alfredo Palavecino, Coordinador General de “Bera Recicla”.